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Vete de mí

En serio, vete. Pero vete ya, no tardes porque de lo contrario acabaré odiándote y, la verdad, no me apetece. Te lo mereces y estoy deseando empezar con el vudú pero me comprometí a no enfadarme más, casi por prescripción médica, y odiar requiere muchas dosis de mala leche, soy economista y no veo beneficio por ningún lado. Por eso, vete, vete de mí y vete lejos.

Vete de mi cuarto al levantarme, de mi sofá por las noches, de mis sueños despierto, de mi ordenador, de mis cenas en la mesa, de mi móvil. Solo vete, no debe ser tan difícil, para ti… Esto ha empezado a doler y ahora sé que ser de Bilbao no lo evita todo, porque te veo cerca, te veo lejos, guapa, fea, currando, bebiendo, bailando, pero nunca conmigo, y duele, vaya si duele, sobre todo para un estúpido romántico  como yo. Soy un inconformista pagafantas, un idealista con un poco de orgullo, un peregrino cuyo camino, ahora, se desvía aquí.

Ya he entendido lo de la fina línea entre el amor y el odio, o aquello de que los extremos se tocan. Sin embargo, mis padres, gracias a Dios y una infinita paciencia, nunca me han enseñado cómo se hace lo segundo, porque si pudiera odiarte como te quiero…

Así que seguiré loco por ti, un poco menos cada día, un poco más lejos cada mes, pero sin dejar de estarlo del todo nunca, esperando lo inesperado o que todo sea horizonte.

@NuwandaVive

Autor

Nuwanda

90% postureo, 10% perversión. Dicen que en general me opongo. Escribo sobre las cosas de la vida sin periodicidad determinada. Comenta, pregunta lo que quieras y comparte ;-)

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