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Una historia de raros

Los trastornos emocionales derivados del desamor marcan mucho, curten a la personas en la batalla contra los sentimientos, nos hacen más desconfiados tanto con nosotros mismos como con los demás y sobre todo imponen límites a lo que jamás debería tenerlos: la esperanza. Esperanza en que encontraremos a la persona adecuada, en que seremos queridos hasta el último de nuestro días en la tierra o en que seremos recordados desde nuestra llegada al más allá. Un grave error, sin duda, pues una historia chunga es ya un estándar de cualquier persona soltera con más de 28 años y no por ello el mundo se convierten en una panda de hijos de puta que conspiran para hacerte infeliz.

Una relación larga deja secuelas, claro que sí, más cuanta mayor fuera la intensidad. Por eso todos recordamos nuestro primer amor adolescente ¿quién ha vuelto a sentir nada parecido a aquello? No era solo la atracción de la chica del lazo rosa que siempre se juntaba con chicos mayores, es que tampoco sabíamos qué pasaba después de empezar a hablar con ella… Todo era nuevo. Crecemos y los misterios se rebelan, ya nos hemos enamorado antes, ya hemos sufrido antes, ya hemos triunfado antes. Es fácil perder la ilusión, resulta incluso comprensible en muchos casos pero no podemos dejar de creer en la gente porque el día menos pensado, y parece un cliché de proporciones biblícas, aparece.

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Aparece una chica tan rara como tú a la que también le gustan las películas por encima de sus posibilidades, a la que le gusta comer por encima de su talla, que casualmente vota al mismo partido que tú y que para colmo te regala la oportunidad de volver a ver Juego de Tronos –esta vez acompañado, friki– pues aún no lo ha hecho. En serio, créeme, te puede pasar. Es posible, incluso, que seas de la ciudad que nunca conoció o que vaya a ir por primera vez a tu lugar favorito en el mundo, llámalo casualidad o llámalo X, pero estas cosas ocurren.

Y si llega, si aparece, puede que te preguntes si el zodiaco o la alineación de los planetas pueden ocultar un plan para joderte –como todo el mundo parece desear– pero la respuesta es no, solo quieren saber cuánto lo deseas, cuánto estás dispuesto a dar, cuánto estás dispuesto a arriesgar. Así que, como cuando eras un niño, quiere sin pensar en el mañana, desea por encima de tus posibilidades –y de tu estatura– y vive como si todo fuera a salir bien siempre. A veces, simplemente, pasa. Créeme.

@NuwandaVive

Autor

Nuwanda

90% postureo, 10% perversión. Dicen que en general me opongo. Escribo sobre las cosas de la vida sin periodicidad determinada. Comenta, pregunta lo que quieras y comparte ;-)

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